Transferencia embrionaria: qué es y cómo se realiza

La transferencia embrionaria es el procedimiento mediante el cual depositamos uno o, muy excepcionalmente, dos embriones en el interior de la cavidad uterina con el objetivo de que puedan implantar en el endometrio y dar lugar a un embarazo. Es uno de los últimos pasos de un tratamiento de fecundación in vitro (FIV) y, probablemente, uno de los momentos más esperados por las pacientes.

Se trata de un procedimiento sencillo, rápido y habitualmente indoloro, que se realiza mediante una cánula fina y flexible que introducimos a través del cuello del útero. Generalmente no requiere anestesia ni ingreso hospitalario y, una vez finalizado, la paciente puede continuar con su vida habitual, evitando realizar grandes esfuerzos ni deporte de impacto.

¿Cómo se realiza una transferencia embrionaria?

Antes de realizar la transferencia embrionaria es fundamental comprobar que el endometrio presenta unas condiciones adecuadas para recibir al embrión.

El día de la transferencia, el embrión seleccionado se carga en una cánula fina y se deposita cuidadosamente en el interior de la cavidad uterina. Realizamos el procedimiento bajo control ecográfico abdominal, lo que nos permite visualizar el recorrido de la cánula y el lugar donde se deposita el embrión.

Tras la transferencia recomendamos reposo relativo durante las siguientes 24 horas. A partir de ese momento, la paciente puede retomar su actividad cotidiana y llevar una vida normal.

Transferencia de embriones en fresco o vitrificados

La transferencia embrionaria puede realizarse con embriones en fresco, durante el mismo ciclo en el que se ha llevado a cabo la estimulación ovárica y la punción folicular, o con embriones que previamente han sido vitrificados.

Cuando utilizamos un embrión vitrificado hablamos habitualmente de criotransferencia embrionaria o transferencia de embriones congelados. En estos casos, antes de la transferencia debemos preparar y controlar el endometrio para conseguir que se encuentre en el momento adecuado de receptividad cuando el embrión sea desvitrificado y transferido.

Esta preparación puede realizarse aprovechando el propio ciclo natural de la mujer o mediante un ciclo sustituido con tratamiento hormonal. La elección de una estrategia u otra dependerá de las características de cada paciente, de sus ciclos menstruales y de su historia clínica.

¿Qué ocurre después de la transferencia embrionaria?

Después de la transferencia embrionaria comienza uno de los periodos que suele generar más incertidumbre: la llamada betaespera, los días que transcurren hasta realizar la determinación de la hormona beta-hCG para saber si se ha producido el embarazo.

Durante este tiempo es habitual estar especialmente pendiente de cualquier cambio o sensación corporal. Sin embargo, la presencia o ausencia de síntomas no permite saber si el embrión ha implantado. Además, algunos síntomas pueden estar relacionados con la propia medicación utilizada durante el tratamiento.

Por ello, es importante seguir correctamente el tratamiento pautado y esperar hasta la fecha indicada para realizar la prueba de embarazo.

¿De qué depende el éxito de una transferencia embrionaria?

Las posibilidades de embarazo después de una transferencia embrionaria dependen de múltiples factores. Entre los más importantes se encuentran la edad de la mujer y, especialmente, la competencia reproductiva del embrión transferido. También pueden intervenir las características del endometrio y otros factores relacionados con la historia clínica y reproductiva de cada paciente.

Por este motivo, cada transferencia debe plantearse de forma individualizada, seleccionando el momento y la estrategia más adecuados para cada caso.